Bienvenidos al blog "es historia". En dicho site podrán conocer personajes, hechos y curiosidades que se han dado a lo largo de toda la historia. También se recomendarán lecturas y peliculas sobre hechos históricos. Espero que la disfruten y no duden en realizar comentarios y sugerencias

Wednesday, November 15, 2006

Tres gobernadores que los cordobeses no podemos dejar de conocer

Entre las constantes peleas por la gobernación, intendencia o lo que fuere, lo mejor es recurrir a la historia. Darse cuenta que no necesariamente la idea política es determinante para que un gobierno sea bueno o malo. Córdoba contó con grandes políticos en siglo XX que fueron de ideas políticas bastante diferentes.
Ramón José Cárcano tuvo una importante participación en el gobierno de Córdoba. Fue nombrado gobernador de Córdoba en 1913 y fue reelecto en 1925. Escritor y jurista, era de una clara tendencia conservadora. Su obra más importante en la provincia estuvo ligada a la salud. Creó gran cantidad de hospitales y dispensarios. Uno de los principales flagelos de esa época era la tuberculosis y con estas medidas se pudo paliar un poco sus efectos. Ser le puede criticar que se haya dedicado mucho a la sanción y no tanto a la prevención.
En 1936 asumía la gobernación de Córdoba uno de los referentes más importantes del Radicalismo: el médico Amadeo Sabattini. Con el se llevó adelante una gran obra pública en la provincia. Encabezó lo que se denominó la “intransigencia”. Fue uno de los principales opositores al peronismo.
Por último, el brigadier José Ignacio San Martín, fue gobernador de Córdoba entre 1949 a 1951. Amigo de Perón, con el que compartió enseñanzas militares. Se lo puede catalogar como el padre de la industrialización en Córdoba. Desarrollo grandes emprendimientos industriales sobre todo en aeronáutica, donde el resultado se vio encabezado por el famoso avión Pulqui que se creó en esta época.
(Fotos: Cárcano:"Enciclopedia Visual de la Argentina", Clarín; Sabattini:"Historia Visual de la Argentina", Clarín)

Wednesday, November 08, 2006

Cuando los billetes nos enseñan historia

Los billetes de 20 pesos están dedicados a José Manuel de Rosas. Si uno mira el reverso, puede apreciar imágenes del combate de Obligado. Este combate conmemora el día de la Soberanía Nacional, que se cumplirá el 20 de noviembre próximo.
En 1845 las fuerzas anglo-francesas buscaban un lugar para dirigirse hacia el norte. Se metieron de “prepo” en el Paraná. Las fuerzas argentinas no se quedaron mirando. Rosas ordenó al capitán Lucio V. Mansilla que tratara de impedir el avance de las fuerzas invasoras.
Entre el 18 al 20 de noviembre se llevaron adelante los combates. El más recordado se dio sobre una curvatura en el Río Paraná, cercana a la localidad de San Pedro en Buenos Aires. Este lugar se llamaba la Vuelta de Obligado.
Se dispusieron varias barcas con cadenas para tratar de frenar las embarcaciones inglesas y francesas. Cuando se llevaron adelante los combates cuerpo a cuerpo, la superioridad militar de los invasores se hizo evidente. Es más, varios barcos inglese se llevaron “de recuerdo” algunos cañones argentinos porque eran una verdadera reliquia.
Lograron pasar pero no se la llevaron de arriba. Las fuerzas patriotas nuevamente le mostraban al mundo que la bandera nacional no se podía mirar con desprecio.

¿Dónde andarás?


Al morir Jerónimo Luis de Cabrera en Santiago del Estero acusado de traición a manos del gobernador Gonzalo de Abreu en 1574, el pueblo cordobés se sintió muy consternado. No era para menos, su fundador había sido ajusticiado como un malhechor, acusado de perjudicar los intereses de la corona española.
Pero luego de su muerte se decidió trasladar sus restos sin falta hacia la ciudad mediterránea.
El cuerpo se traslado en una diligencia, envuelto en pieles y cubierto de sal para mantenerlo lo más fresco posible.
El lugar para darle sepultura fue en cercanías del río Suquía, donde había llevado adelante la fundación de Córdoba de la Nueva Andalucía.
En las cercanías de dicho lugar había numerosos arroyos, afluentes del Suquía. Uno de ellos era conocido como “El Infiernillo”. Durante un verano creció de manera importante y arrastró con el lugar de sepultura del fundador de la ciudad.
Nunca se pudo recuperar el cuerpo. Todavía sigue en suelo cordobés, pero nadie ha podido dar con sus restos.

(Foto: Pablo Braconi en Córdoba ayer y Hoy)

Monday, October 16, 2006

Rasputín: ¿Un enviado de Dios o un loco mujeriego?

Sin dudas el monje ruso Rasputín (su nombre real era Grigori Efimovich) se ha ganado un lugar en la historia del siglo XX. Nacido en el año 1865 y asesinado en 1916, llegó a ser un protegido de la familia real. ¿El motivo? El hijo del Zar Nicolás II de la dinastía de los Romanov, de nombre Alexis padecía hemofilia. Los intentos para parar esta enfermedad eran vanos y oprimían el corazón de la familia real sobre todo de la zarina Alexandra Fiordorovna. Pero en 1905 apareció Rasputín en las salas reales del palacio de San Petesburgo prometiéndole al zar que curaría a su hijo. Efectivamente, Alexis de a poco recuperó su salud. A partir de este momento el monje ruso pasó a ser un consentido de la familia real. Se decía que varias mujeres iban a pedirle consejo y él abusaba sexualmente de ellas argumentando que tenía poderes sobrenaturales. Llegó a poseer un verdadero harén en el palacio real. Pero sus tareas no solo se limitaron al cuidado del joven zarevitch, sino que se empezó a involucrar en cuestiones políticas. La zarina Alexandra, que creía a Rusputín “un enviado de Dios”, apoyó este proceder. La nobleza rusa, muy conservadora, empezó a temer en el crecimiento de esta figura a nivel político y decidió eliminarlo porque argumentaban que era un espía de Alemania (recordemos que Rusia estaba en conflicto con Alemania por la Primera Guerra Mundial). El joven príncipe Félix Yusupov fue el encargado de llevar adelante el asesinato. Pero esto no fue tarea fácil. Yusupov invitó a Rasputín a una comida donde envenenó un pastel que el monje comió. Pero el veneno no le hizo efecto y Yusupov perdiendo la paciencia le disparó a quemarropa, pero ni así el “enviado de Dios” murió. Finalmente lo tiraron al Río Neva donde se ahogó. De esta manera Rusia perdió a una de sus figuras más misteriosas de su historia.
Fotos: Los grandes enigmas (La Voz del Interior) y Libro del Siglo (Clarín)

Thursday, October 05, 2006

Las frases más célebres de Julio César


Julio César (100 a.c.-44 a.c.), quizás para muchos la figura más importante a lo largo de la vida de la “Eterna Roma”, se consagró en su tiempo, no solo por sus enormes dotes como general y estratega militar, sino como político. Durante vida dejó algunos escritos pero lo que vamos a destacar son algunas de sus frases más celebres, que han perdurado como una marca registrada del patricio romano.
Cuando los Galos, acaudillados por Vercingetorix, osaron rebelarse contra el poder de las legiones romanas, Julio César llevó adelante una de sus gestas más memorables de su vida militar. Al narrar sus crónicas remató esta expedición con la frase “Veni, Vidi, Vici” (Fui, Ví y Vencí).
Al volver victorioso, el puente sobre el Río Rubicón señalaba, que la puerta de entrada a Roma estaba muy cerca. Pero el Senado, temiendo que Julio César se quede con el poder absoluto le había impedido el ingreso con sus fuerzas militares. El militar, mirando a sus tropas exclamó, “Marchemos adonde nos llaman los signos de los dioses y las iniquidades de los enemigos, Alea jacta est (La suerte está echada)”.
Al morir asesinado a los 55 años en el Senado a manos de rivales políticos, dejó su última frase célebre. Al notar que entre sus asesinos se encontraba Brutus, que Julio César lo quería como a un hijo exclamó: “Tu quoque fili” (Tú también, hijo mío). Al momento de morir apuñalado, Julio César escondió su cara con su toga para que no se la desfigurasen y encogió sus pies dentro de su capa en señal de pudor. Roma, empezaba a dar sus pasos hacia el Imperio y a la época de Augusto.
(Fotos: Biografías imprescindibles de Clarín y Ásterix, Gladiador)

Tuesday, September 26, 2006

El fanatismo en la antiguedad

El fútbol se ha convertido en uno de los elementos importantes en la vida de muchos hombres del planeta. Pero es un “invento” relativamente nuevo, del siglo XIX, aunque haya tenido innumerables antecesores, como en China, el Imperio Azteca o Europa.
Pero existió un templo que se asemejó bastante al los estadios de fútbol. El Coliseo Romano construido definitivamente en el año 82, con sus 500000 lugares para albergar al público era un escenario imponente. Dentro de la arena se llevaban a cabo numerosas actividades. Desde la ejecución de criminales arrojándolos a las fieras, las carreras de cuadrigas o las afamadas luchas de gladiadores. Prácticamente todas las ciudades importantes del “mundo romano” poseían coliseos para llevar adelante juegos circenses.
Con las carreras de cuadrigas hay un hecho increíble. Despertaban un fanatismo enorme. Se cuenta que en una ocasión chocaron dos grupos rivales de carros de cuadrigas protagonizando una pelea que dejó algunos muertos. Un hecho que podría emparentarse con las barras bravas de hoy. Las apuestas a los caballos eran enormes lo que hacía un condimento aún más emocionante a las carreras.
Los gladiadores eran como los futbolistas de hoy. Eran amados por las mujeres y admirados por los hombres, a pesar de que solo eran esclavos. La vida del gladiador era complicada, porque podía morir en cualquier momento, pero si tenía una buena reputación, podía aspirar a lograr su liberación, pero perdería todas las admiraciones que le prodigaban sus fanáticos.
Otro de los espectáculos que sobrevevive hasta el día de hoy, es la celebración de los Juegos Olímpicos. Estos se llevaban a cabo en las costas del Egeo, en la Grecia que era el centro del mundo intelectual. Había algunas restricciones para el ingreso de espectadores a los Juegos. Las mujeres no podían ingresar, tampoco se podía ingresar ebrio y no se permitía el consumo de bebidas alcohólicas una vez dentro. Como se podrá aprecia, en lo que se refiera a la organización de eventos, los griegos y los romanos ya conocía algunos de los problemas que podían acarrear el fanatismo de las masas por los atletas.

Wednesday, September 20, 2006

El Titán que se hundió antes de llegar a destino

Pocas veces la historia ha registrado catástrofes como las que ocurrió la madrugada del 15 de Agosto de 1912, cundo el lujoso, inmenso e “inhundible” R.M.S. Titanic de la White Star Line se hundió en las gélidas aguas del Océano Atlántico Norte. Su destino era la ciudad de Nueva York, destino que nunca pudo alcanzar. Solo 705 personas se salvaron y 1500 murieron. Sin dudas es un hecho que nunca podrá ser olvidado. Pero a la luz de ciertas consideraciones, la tragedia se puedo haber evitado. Acá mostraremos un par de cuestiones que “ayudaron” para que la tragedia se consumase.
1-Según especialistas, el acero con que se elaboró el Titanic contenía demasiado carbón, lo que lo convertía en un material más frágil frente al frío polar de esa época del año.
2-La arrogancia de varios pasajeros al embarcarse, sobre todo los de clase alta, que exclamaban, “ni Dios puede hundir este barco” o “el barco es indestructible”.
3-El enorme tamaño que tenía el buque hacía que sea muy difícil maniobrarlo, sobre todo para virar y llevar adelante maniobras rápidas.
4-A pesar de que en el barco iban más de 2200 personas, solo había 16 botes que tenían capacidad para 65 pasajeros cada uno. Es decir había botes salvavidas solo para 1040 personas. Y al momento de tener que socorrer a las personas, los primeros botes llevaban solo 25 personas. Por eso el número se redujo a 705 y 335 personas se podrían haber salvado sin que ello comprometiera al resto.
5-Durante la travesía recibieron numerosas alertas de buques sobre la existencia icebergs pero el buque no aminoró su marcha en ningún momento porque quería batir un “record de tiempo” entre Inglaterra y Estados Unidos.
6-El último parte sobre hielo que recibió el Titanic advertía la presencia de tres grandes icebergs en la ruta del barco. El capitán Edward Smith nunca llegó a leer este mensaje porque estaba cenado junto con algunos pasajeros.
7-Los vigías que divisaron el iceberg no tenían ningún elemento para divisar objetos en el mar, solo contaban con sus ojos en medio de la noche sin luna. Cuando lo divisaron ya era muy tarde y la falta de maniobrabilidad del barco hizo el resto.
8-Cuando el barco ya se estaba hundiendo, la radio de Titanic pedía desesperada ayuda a los barcos cercanos. El más cercano que contestó la llamada de auxilio fue el Carpathia que no pudo hacer nada para socorrer a las víctimas. Pero había un barco que si podría haber llegado, el Californian. Los tripulantes de dicho barco vieron las bengalas de auxilio que provenían del Titanic. El capitán ordenó que probaran comunicarse con una linterna en código morse. A nadie se le ocurrió despertar al operador de radio que hacía rato que se había ido a dormir.
Estos errores concatenados fueron, entre otras causas, los motivos que dieron origen a una de las mayores catástrofes en el mar. Y como dato un hecho curioso: el escritor estadounidense Morgan Robertson escribió en 1898 (catorce años antes de la catástrofe) “The Wreck of the Titan”, una historia donde relata de manera casi idéntica lo que le ocurrió al Titanic en 1912.

Thursday, September 14, 2006

No hubo besos ni chocolates









(Dibujo de Savarese, libro 8, editorial Columbia)

En 1929 se produjo uno de los hechos más escalofriantes que se recuerdan en la ciudad de Chicago. La llamada “matanza del día de San Valentín” conmovió a lo habitantes de la ciudad de Chicago el 14 de febrero.
El enfrentamiento entre pandillas por el contrabando de licor, protección y juego ilegal fue el detonante de una guerra en las calles.
De un lado se encontraban las pandillas irlandesas, judías y polacas lideradas por Dion O’Bannion, que sería asesinado pocos días antes del día de San Valentín. Del otro lado se encontraba la banda de Al Capone, con grandes aliados italianos.
Después de la muerte de O’bannion, tomó el control de la pandilla “Bugs” Moran y la guerra se intensificó.
Capone no dudó y el 14 de febrero le asestó un golpe demoledor a su rival programando un ataque en su cuartel central de North Side. Vestidos como policías, hombres de Capone irrumpieron y mataron a sangre fría a los principales lugartenientes de Moran, pero el jefe se salvó porque estaba en un bar. Uno de los cabecillas de Moran sobrevivió un tiempo al ataque y cuando un policía de verdad le preguntó quien le había disparado, el pistolero conservó el código de silencio de los gángsters y contesto: “nadie”
Con esto Capone definió la guerra entre pandillas a su favor, pero la policía no estaba dispuesta a dejar pasar semejante matanza. No le pudo probar nada referido a los asesinatos, pero si lo acusaron de evasión de impuestos y “Al” fue a parar a la cárcel. El gran “capo” de Chicago terminaba su carrera de gángster.